31 octubre 2010

DIFUNTOS & HALLOWEEN


Llega el día de los difuntos y de todos los santos. Para los que ya peinamos canas la efemérides no deja de ser una celebración asociada a los cementerios, a los nombres algo raritos y a las gachas. En cambio, ya hay quien sólo ve en esto la noche de las calabazas, los disfraces y los maquillajes gore.
Este era el día de felicitar a la prima Obdulia, a los vecinos del pueblo, Eliseo y Adelaida, o a la abuela del primero derecha que se llamaba Clemencia. O sea, que a quien tenía el nombre poco habitual le dábamos las felicidades, por si acaso. Además, era un día de flores, cal, pintura, trapo y lejía, con el propósito de que los yacentes en los cementerios tuvieran una estancia algo más agradable, digamos que, al menos, más decente de cara a la galería; aunque luego cada cual escondiese sus lindezas entre los huesos comidos por el tiempo. Últimamente, veíamos incluso que los ayuntamientos se esforzaban en facilitar las labores que, mayoritariamente las mujeres (estadísticamente son más longevas que los hombres y, por lo tanto, hay más viudas que viudos), llevaban a cabo en los campos santos, repartiendo escaleras para subir a los nichos, personal para aupar a la señora o incluso cuartetos de música de cámara para hacer la estancia más llevadera (supongo que de los vivos).
Los tiempos cambian, y lo que era costumbre se vuelve antiguo y caduco; pasa de moda y las nuevas generaciones adoptan modelos traídos por quien marca las tendencias mundiales. Las series y películas americanas nos han ido introduciendo Halloween en casa, de manera que lo que es costumbre en aquellas tierras (también en parte de Europa) se ha convertido en moda en las nuestras. Los colegios se apuntan a la tendencia con especial ahinco, organizando montajes que conmemoran esta fiesta y, curiosamente, los padres están encantados, mientras esos mismos ponen el grito en el cielo cuando se trata de hacer un Belén, recrear la Semana Santa o poner un simple crucifijo en la pared de la clase.
Para redondear nuestra decadencia cultural, las madres de hoy ya no hacen gachas, se dedican a poner unas pizzas al horno para saciar a la marabunta de freddys, zoombies y dráculas, que se les avecina en la tarde-noche del treinta y uno.

VOLVEMOS AL BLOG


Después de un tiempo, quizás demasiado, retomamos este rincón de opinión. Esperamos que sea de vuestro agrado e interés.


Ahora que estamos reformando la web, también es momento de impulsar otro espacio más de participación.

Pronto la primera entrada de esta nueva etapa.

16 agosto 2009


HASTA QUE GOOGLE QUIERA

Desde hace unos días Google no incluye la web de la Hermandad en los resultados de búsqueda. Esto ha coincidido con algunos problemas en el dominio de la web, por lo que ya estamos intentando solucionarlo. Sin embargo, otros buscadores como Yahoo o MSM sí nos colocan en el primer lugar de sus resultados, tal y como antes sucedía con Google. Debido a que este BLOG sí aparece en Google, actualizamos su contenido con esta información y con el enlace a la web de nuestra Hermandad. Esperemos recuperar pronto nuestro lugar en el primer buscador.
WEB DE LA HERMANDAD DE JESUS CAIDO DE CORDOBA, ESPAÑA.

16 junio 2007


WEB PARALIZADA


Desde hace un par de semanas estamos teniendo problemas con la web de la Hermandad. En la primera semana no podíamos acceder a ella y ahora no permite la actualización de la misma; esto es, subir archivos y borrar otros antiguos. Parecer ser que el problema está en el servidor, donde han ocurrido determinadas incidencias de índole informático. Esperamos que en breve podamos tener la web al día. Disculpad las molestias.

14 mayo 2007



¡QUÉ CRUZ!

La verdad es que no soy un gran aficionado a estas fiestas ruidosas en las que el acohol corre a rienda suelta dejando una estela de efluvios poco recomendables. Hoy día, cruces, ferias, verbenas o simples reuniones de amigos se convierten en una carrera desenfrenada por subir los decibelios y así aparentar una mayor felicidad. No entiendo la facilidad de comunicación que tienen ciertas personas sentadas ante un altavoz ensordecedor en una caseta de la feria; a mí me es imposible y, lo cierto, es que no tengo demasiada habilidad en la lectura de labios.
Sin ir más lejos, este año en la Cruz de Mayo más de una persona se acercaba a la barra de vez en cuando a voz en grito para pedir que le diéramos volumen a la música, hubo incluso quien me solicitó una canción de un grupo de no sé qué estilo musical y que parece ser suena, insistentemente y a todo volumen, en esos coches negros que tanto abundan en nuestras calles.
El recurso al ruido y a la novedad musical ha sido el reclamo utilizado en algunas de las cruces cordobesas hasta altas horas de la madrugada durante varios años. Ahora, parece que los pingües benefecios económicos se enfrentan a la muy razonable necesidad de los vecinos de descansar y vivir en paz en sus domicilios. La polémica apareció el año pasado y en este vuelve a repetirse, con las nefastas consecuencias del "botellón" rodeando todo el entorno de las cruces y la rebelión de los vecinos ante una situación insostenible. Puede que el Ayuntamiento se decida a intervenir, tal vez sólo aperciba a las cruces responsables, pero también es posible que la irresponsabilidad de unos acabe afectando a los que hemos intentado orientar nuestra Cruz a un público familiar, evitando las aglomeraciones, las molestias a los vecinos y el riesgo de desórdenes públicos. Esperemos que se diferencie a unos de otros y, al final, no nos tengamos que lamentar por la actitud de determinadas hermandades en sus cruces.